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Ofrecía drogar a una trabajadora para pasarla a buscar y despedían a quienes no aceptaban

La ONG La Fortaleza de EVA decidió entrar en estado de alerta institucional y hacer pública esta situación porque se trata de un caso de violencia laboral y de género probado judicialmente, ocurrido en el ámbito de la empresa Cencosud S.A., local Easy Palermo, que hoy vuelve a mostrar signos de reactivación del hostigamiento.

La causa tiene como protagonista a Eva Serrano, presidenta de la ONG, trabajadora y dirigente sindical. En el expediente judicial constan testimonios directos, coincidentes y consistentes que relataron hechos de extrema gravedad: pedidos para que compañeras de trabajo le suministraran una pastilla para sedarla y luego avisar para que fuera “pasada a buscar”, acercamientos intimidantes en el lugar de trabajo y uso de intermediarios para ejercer presión.

Los testimonios también acreditaron que las trabajadoras y trabajadores que se negaban a participar de estas maniobras eran luego despedidos por la patronal, en un contexto de complicidad directa con Raúl Sedeño, quien en ese momento se desempeñaba como Subsecretario de Organización, utilizando su posición de poder para disciplinar, perseguir y silenciar.

Todo esto fue investigado por la Justicia, incorporado en el expediente “Serrano, Eva Gabriela c/ Cencosud S.A. y otro – Juicio Sumarísimo” (Expte. N° CNT 024429/2017), y dio lugar a resoluciones judiciales firmes, con medidas de protección y restricción, dictadas conforme a la Ley 26.485 y los estándares internacionales de derechos humanos.

Durante años, Eva Serrano eligió no hacer pública su historia personal. Eligió trabajar, organizar y acompañar a otras mujeres desde la Fundación. Eligió no correrse, incluso cuando denunciar y ganar en la Justicia tuvo costos laborales, personales y políticos.

Hoy, sin embargo, la situación es distinta.

 

La reactivación del hostigamiento, mediante averiguaciones indirectas sobre su paradero, actividades actuales, de ella y de su hijo,  no puede leerse como un hecho menor. No se está atacando a cualquier persona.
Se está atacando a una líder.
A una conducción.
A la presidenta de una ONG contra la violencia de género.
A una mujer que denunció, probó y ganó. A una madre

Por eso esta vez la decisión es no callar.

Desde la ONG La Fortaleza de EVA se realizaron todas las denuncias correspondientes, las actuaciones judiciales con los antecedentes. La conclusión es clara: cuando la violencia reaparece, la respuesta no puede ser individual. Tiene que ser colectiva, organizada y pública. Porque el trabajo no puede ser un territorio de miedo.
Y porque ningún poder —empresarial, sindical o institucional— puede estar por encima de los derechos humanos.

Por ese motivo, la organización solicita a quienes leen este artículo que den visibilidad, compartan y acompañen. No por exposición, sino por prevención. Porque la violencia que se nombra y se enfrenta de manera colectiva es la que pierde impunidad.

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