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LA SUERTE NO ES AZAR: ES PREPARACION, ORGANIZACION Y CONCIENCIA

En un contexto donde muchos trabajadores quedan a la deriva entre patronales irresponsables y sindicatos que ya no representan, la formación deja de ser un privilegio y se convierte en una herramienta de defensa colectiva.

“Escucho a personas y pienso: qué suerte tienen, qué bien les va todo”. La frase aparece una y otra vez cuando se escuchan historias ajenas. Pero rápidamente se diluye cuando emergen los otros relatos: trabajadores que no son escuchados, que cargan con conflictos laborales en soledad, que enfrentan abusos sin respaldo institucional y que chocan contra empresas sin responsabilidad social y estructuras sindicales vaciadas de sentido.

El filósofo Séneca lo expresó con una claridad que atraviesa siglos: “La suerte es donde confluyen la preparación y la oportunidad”. En términos sindicales, esto se traduce de manera directa: las oportunidades existen, pero solo pueden ser defendidas y aprovechadas por quienes están formados, organizados y conscientes de sus derechos.

En estos años, desde La Fortaleza de Eva¨S, entendimos algo fundamental: el trabajador que se forma no solo se protege a sí mismo, protege a otros. La formación sindical no es teoría abstracta, es una herramienta concreta frente a despidos arbitrarios, persecuciones, violencia laboral, fraudes electorales y prácticas empresariales abusivas.

Hoy convivimos con un sistema donde muchas patronales priorizan la rentabilidad por encima de la dignidad humana, mientras algunos sindicatos han abandonado su rol histórico de defensa para convertirse en meros administradores del silencio. En ese escenario, la ignorancia no es casual: es funcional al poder.

Por eso insistimos en la formación continua. Porque el trabajador que estudia, que se informa, que comprende cómo funcionan las leyes laborales, los convenios colectivos y los mecanismos de poder, está en mejores condiciones de resistir, denunciar y transformar su realidad.

La formación también permite algo clave: visualizar un futuro distinto. Entender que no todo abuso es legal, que no toda orden patronal es válida, que no todo dirigente sindical representa realmente a sus afiliados.

Defender a los trabajadores hoy implica algo más que voluntad: implica conocimiento, estrategia y compromiso colectivo. Y eso se aprende.

 

 

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